Periódicamente aparecen nuevas dietas, que tienen en común el anuncio de una rápida pérdida de peso sin esfuerzo. Estas "dietas milagro", inducen una restricción calórica muy severa, que generalmente conduce a situaciones de carencias que las hace insostenibles en el tiempo y peligrosas para la salud.
Periódicamente aparecen en el mercado nuevas dietas de adelgazamiento,
difundidas a través de programas de televisión, revistas de moda, alimentación,
etc., que tienen en común el anuncio de una rápida pérdida de peso sin apenas
esfuerzo para quienes las realizan. Estas "dietas milagro", que son
fruto, en muchos casos, de la búsqueda de beneficios económicos más que de la
promoción de una alimentación sana y equilibrada, inducen una restricción
calórica muy severa, que generalmente conduce a una situaciones de carencias en
vitaminas y minerales y alteraciones metabólicas, y a una monotonía alimentaria
que las hace insostenibles en el tiempo y peligrosas para la salud. De forma general, las llamadas "dietas milagro" se pueden clasificar
en tres grandes grupos:
Estas dietas, prescritas por personas ajenas al campo de la nutrición, se
caracterizan por las escasas calorías que aportan. Ante esta situación de
semiayuno el organismo reacciona compensando la falta de energía recibida con
un aumento de la destrucción de las proteínas corporales, como fuente
alternativa de energía, lo que provoca una pérdida de masa muscular y por otro
lado la formación de cuerpos cetónicos, peligrosos para el organismo cuando su
formación se prolonga en el tiempo.
Sin embargo, quien sigue estas dietas asocia la pérdida de masa muscular con el
éxito del régimen escogido pues provoca unos resultados espectaculares al
subirse a la báscula durante las primeras semanas. Esto se debe a que el tejido
muscular es muy rico en agua, con lo que se elimina mucho líquido en la primera
fase, favorecido en algunos casos por el consumo de diuréticos, lo que conduce
a una llamativa pérdida de peso.
El problema añadido de estas "dietas milagro" es que favorecen una
recuperación muy rápida del peso perdido (efecto rebote) cuando se abandona el
régimen, provocando fenómenos "yo-yo" que se asocian a un incremento
del riesgo. La tendencia exacerbada a la recuperación del peso se produce
porque las situaciones de semiayuno ponen en marcha potentes mecanismos
neuroendocrinos que se oponen a la pérdida de peso: mayor eficacia metabólica,
ahorro energético e incremento del apetito, que conducen a una rápida
recuperación del peso perdido en cuanto se vuelve a comer "normal",
siendo por añadidura ese peso recuperado predominantemente a base de tejido
graso.
En resumen, las dietas muy restrictivas, muy bajas en calorías, aunque
consiguen que el peso disminuya a corto plazo, constituyen un riesgo
inaceptable para la salud ya que pueden:
a) Dietas hipocalóricas desequilibradas: en estas se incluyen la dieta de la
Clínica Mayo, Dieta "toma la mitad", Dieta Gourmet, Dieta Cero. Estas
dietas provocan un efecto rebote que se traduce en un aumento de masa grasa y
pérdida de masa muscular, existiendo una adaptación metabólica a la disminución
drástica de la ingesta energética, que se caracteriza fundamentalmente por una
disminución del gasto energético. Estos regímenes suelen ser monótonos, además
de presentar numerosos déficits en nutrientes sobre todo si se prolongan por
largos períodos de tiempo.
b) Dietas disociativas: Dieta de Hay o Disociada, Régimen de Shelton, Dieta
Hollywood, Dieta de Montignac, Antidieta, etc. Se basan en el fundamento de que
los alimentos no contribuyen al aumento de peso por sí mismos, sino al
consumirse según determinadas combinaciones. No limitan la ingesta de alimentos
energéticos sino que pretenden impedir su aprovechamiento como sustrato
energético con la disociación.
c) Dietas excluyentes: se basan en eliminar de la dieta algún nutriente. Estas
dietas pueden ser:
i) ricas en hidratos de carbono y sin lípidos y proteínas, como la Dieta Dr.
Prittikin y la Dieta del Dr. Haas.
ii) ricas en proteínas y sin hidratos de carbono: Dieta de Scardale, Dieta de
los Astronautas, Dieta de Hollywood y la Dieta de la Proteína Líquida. Producen
una sobrecarga renal y hepática muy importante
iii) ricas en grasa: Dieta de Atkins, Dieta de Lutz. Se conocen como dietas
cetogénicas. Pueden ser muy peligrosas para la salud, produciendo graves
alteraciones en el metabolismo (acidosis, cetosis, aumento de colesterol
sanguíneo, etc.).
A continuación presentamos alguna de las más conocidas "dietas
milagro", con sus principales características y potenciales riesgos para la
salud.