El licopeno es un pigmento vegetal con propiedades antioxidantes que
confiere el color rojo a algunas frutas y verduras y que no puede ser
sintetizado por el organismo. Por ello sólo puede ser obtenido a través de los
alimentos. Químicamente se define como un carotenoide de la familia del
beta-caroteno o provitamina A. Propiedades: Al ser un antioxidante natural que protege a las células de la oxidación y
el envejecimiento por los radicales libres, tiene una acción preventiva frente
a las enfermedades cardiovasculares. Puede tener una acción beneficiosa en la prevención del cáncer, sobre todo
en el cáncer de próstata. También se le atribuye un papel protector
en la degeneración macular, que es la principal causa de ceguera en las
personas mayores de 65 años. Además se cree que puede reducir el colesterol, sobre todo en su forma
ligada a las lipoproteínas de baja densidad (LDL), más conocido como el
“colesterol malo”. Fuentes alimentarias: Puesto que es un pigmento vegetal lo encontraremos en alimentos
vegetales con colores intensos. Especialmente ricos en licopeno son el tomate y
la sandia. El tomate es el alimento que contiene mayor cantidad de licopeno,
pudiendo llegar a tener 3.000 microgramos (mg) por 100 g. A diferencia de otros micronutrientes (por ejemplo el ácido ascórbico o
vitamina C) que se destruyen fácilmente por el calor y la luz, el licopeno
aumenta su capacidad de absorción cuando lo tomamos en forma de salsa, ya que
la grasa (por ejemplo el aceite de oliva) facilita su absorción. También
se cree que se absorbe mejor si se consume en forma de salsa caliente. Se piensa que el tomate criado al sol y madurado en la tomatera en verano
(tradicionalmente el tomate es un fruto de verano) es más rico en licopeno que
el obtenido en invernaderos que se recoge verde para que madure de forma
artificial en los almacenes. Así mismo el tomate rojo es más rico que el
verde. Algunos alimentos y preparados ricos en licopeno son: