Definimos como edulcorantes a sustancias aditivas que proporcionan sabor
dulce a los alimentos y, pueden ser naturales como el sorbitol y artificiales
como la sacarina. En función de su contenido calórico podemos hablar de:
Edulcorantes calóricos
La fructosa aporta 4 Kcal./g., como los otros carbohidratos y, a pesar de que
tiene una menor respuesta glucémica que la sacarosa y otros hidratos de
carbono, se ha señalado que grandes cantidades de fructosa (el doble de la
ingesta usual) tienen un efecto negativo en los niveles de colesterol
sanguíneo, colesterol LDL y triglicéridos.
Los concentrados de jugos de frutas, la miel y el jarabe de maíz son
edulcorantes naturales sin ventajas ni desventajas notables con la sacarosa o
la fructosa en relación con el aporte calórico, contenido en hidratos de
carbono y control metabólico.
El sorbitol, el manitol y el xilitol son alcoholes-azúcares comunes que tienen
una menor respuesta glucémica que la sacarosa y otros carbohidratos. Son
insolubles en agua y por ello a menudo se los combina con grasas que aportan
calorías semejantes a las que se quiere reemplazar. Algunas personas señalan
molestias gástricas después de su consumo y la ingestión de grandes cantidades
puede causar diarrea.
Edulcorantes no calóricos
La sacarina, el aspartamo y el acesulfame K son edulcorantes no calóricos
aprobados en Estados Unidos por The Food and Drug Administration (FDA) que
pueden ser usados por diabéticos, incluidas las embarazadas; sin embargo, dado
que la sacarina atraviesa la placenta, es aconsejable usar otros edulcorantes
durante la gestación.