Pautas para planificar de forma adecuada el ejercicio físico en la edad en que los niños están en el colegio, fundamental para inculcarles este y otros hábitos saludables.
La práctica escolar deportiva debe reunir entre otros los siguientes
requisitos:
Estar incluida dentro del horario escolar y poder compaginarla con el resto
de las asignaturas necesarias para la educación integral del niño y el
adolescente. Las horas óptimas para la realización del ejercicio físico son de
10 a las 13 horas y entre las 16 y las 18 horas. Al principio y al final del
curso, por razones climatológicas, es conveniente organizar estas tareas a
primeras horas de mañana, mientras que en invierno pasarlas al final de la
mañana o por la tarde.
Todas las actividades físicas necesitan un periodo de acondicionamiento o
calentamiento, en la edad escolar este tiempo no precisa ser mayor de 15
minutos. A veces incluso es necesario, antes de empezar los ejercicios relajar
el estado físico o psíquico del niño, con ejercicios de ventilación
voluntaria.
La frecuencia del entrenamiento deberá ser de tres sesiones semanales como
mínimo, con una duración que irá desde 35-40 minutos por debajo de los 12 años
hasta los 60 minutos en la adolescencia.
Realizar los juegos o ejercicios en instalaciones, no necesariamente
reglamentarias y si es posible dentro de los propios centros educativos o en
instalaciones cercanas.
Cada escolar debería poder competir en el mayor número de especialidades
deportivas.
Solicitar la colaboración a la familia para que forme parte, tanto en la
organización, en la gestión y el arbitraje en las competiciones.
En principio, en el niño y adolescente no hay inconvenientes para la
practica de cualquier actividad deportiva, pero dependiendo de la edad de
desarrollo se deberá trabajar un área más que otra.
Se potenciarán las cualidades psicomotoras antes de los 13 años: de 8-10 años
la coordinación, la flexibilidad ente los 9-12 años y de 10-13 años la
agilidad.
La fuerza-velocidad se puede trabajar entre los 10-13 años.
La fuerza pura tras la maduración muscular.
La velocidad en distancias cortas entre 12-14 años y la velocidad prolongada
entre los 15-22 años.
La resistencia aeróbica debe entrenarse entre los 10-12 años en las chicas y
entre los 12-14 en los chicos.
Existen múltiples evidencias de los beneficios que el ejercicio regular produce
en el desarrollo físico y psíquico en el niño y adolescente, aunque esta
actividad debe basarse en los siguientes principios:
El desarrollo del niño debe ser global y armónico, tanto en la faceta
física como psíquica, en su aspecto individual y de grupo.
El trabajo deportivo debe adaptarse a la edad y maduración física y
funcional del individuo, hay que evitar la especialización precoz.
Se debe retrasar la participación en competición de medio y alto nivel
hasta la fase postpuberal. Se desaconseja la práctica de carrera de larga
distancia (maratón, ciclismo etc.,) hasta el final de la adolescencia.
Es conveniente el desarrollo de la fuerza muscular por medio de ejercicios
gimnásticos, pero debe prohibirse toda actividad que conlleve trabajar con
pesas (halterofilia, culturismo), hasta completar el crecimiento y maduración
esquelética, ya que puede dañar el sistema músculo-esquelético, especialmente
la columna vertebral, las epífisis y puede desencadenar subidas importantes de
la tensión arterial.
Dra. Nieves Palacios Gil-Antuñano. Especialista en Endocrinología y
Nutrición y en Medicina de la Educación Física y el Deporte.